
Coyoacán se llena de ofrendas y cempasúchil a finales de octubre — estos son los museos que vale la pena combinar con la caminata.
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Coyoacán concentra buena parte del ambiente de la temporada, así que la ruta empieza ahí: el Museo de Culturas Populares, la Casa Azul y la Casa Estudio de Rivera y Kahlo quedan a poca distancia caminando entre sí. El Museo Nacional de Antropología, en Chapultepec, suele sumarse con programación propia — vale la pena combinarlo si tienes el día completo.
Del 29 de octubre al 2 de noviembre, el museo se llena de puestos de artesanías, pan de muerto y flor de cempasúchil, con decenas de expositores de varios estados del país. Hay talleres gratuitos para aprender a hacer calaveras de azúcar o decorar un altar, además de danza folclórica y música en vivo. Es la versión más viva y menos solemne de la temporada en Coyoacán, más feria de barrio que museo tradicional.
Ver Museo Nacional de las Culturas Populares →Cada temporada, la Casa Azul monta una ofrenda dedicada a Frida Kahlo, visible aproximadamente de finales de octubre a finales de noviembre, con temática distinta cada año. Alrededor de la ofrenda hay talleres, como el de elaboración de pan de muerto (con costo, materiales incluidos), y un ciclo de cine gratuito en noviembre sobre la relación de México con la muerte. Vale la pena revisar el calendario del museo antes de ir, porque la programación cambia de un año a otro.
Ver Museo Frida Kahlo (Casa Azul) →Aquí también se monta una ofrenda dedicada a Frida Kahlo cada temporada, en el mismo estudio donde pintó "Lo que el agua me dio". Hay taller de papel picado, el elemento que según la tradición ayuda a recibir a los difuntos con su movimiento y color, con costo simbólico. Como el resto del año, domingos la entrada es gratuita, así que si la visita cae en fin de semana conviene planear el día de muertos para un domingo y ahorrarse el boleto.
Ver Museo Casa Estudio Diego Rivera y Frida Kahlo →Desde hace más de tres décadas, el museo invita cada año a una comunidad indígena distinta para montar la ofrenda de la temporada en el patio central, junto al Paraguas. La instalación recrea dos escenas, una casa con el altar familiar decorado con cempasúchil, y un panteón donde se recibe y despide a los difuntos, con cerca de 40 personas de la comunidad invitada preparando cada elemento. Música de banda de viento y narradores explican el significado de cada parte mientras se arma. Es la ofrenda con más escala de todas las que se pueden ver en la ciudad esa temporada.
Ver Museo Nacional de Antropología →

