☕ Cafés
9 planes curados para este mood.
Sin prisa, sin fila, sin agenda apretada: cafés para quedarte horas, jardines para caminar despacio y museos que se disfrutan mejor entre semana.
Aunque el nombre invite a tomarlo con calma, Café El Jarocho en Coyoacán suele tener fila en la puerta desde que Bertha Paredes y Gil Romero lo abrieron en 1953 como una tiendita de productos veracruzanos —frutas, pepitas, semillas— en la calle Aguayo. Con los años el café fue ganando protagonismo hasta convertirse en la seña de identidad del negocio, y hoy, con nueve sucursales manejadas por los hijos de los fundadores, sigue siendo de los pocos lugares de la ciudad donde vale la pena hacer una fila con calma.