
📍 Cuauhtémoc 134, Coyoacán, CDMX
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Foto: StellarD · CC BY-SA 4.0 (Wikimedia Commons)
Desde 1953 este rincón de Cuauhtémoc y Allende es sinónimo de Coyoacán: lo abrieron Bertha Paredes y Gil Romero con un changarro de productos veracruzanos que terminó definiéndose por el café. Más de setenta años después lo siguen llevando los hijos de los fundadores, ya con varias sucursales repartidas por la ciudad, aunque esta original sigue siendo la de peregrinaje obligado. Aquí no hay mesas ni pretensión: pides tu café de olla o capuchino en vaso, tu torta envuelta en papel, y sigues caminando hacia el Jardín Centenario. Es café para tomar de pie o de banqueta, parte del ritual de domingo en el barrio más que una experiencia de cafetería.
El café americano y el capuchino son los más pedidos, pero el café de olla, con piloncillo y canela, es el que mejor representa la casa. Para acompañar hay pan dulce, y el café se pide para llevar: la costumbre es tomarlo de pie en la banqueta o caminando hacia el Jardín Centenario.
Los precios son de café de barrio, muy por debajo de una cafetería de especialidad, y la fila avanza rápido aunque se vea larga.
Abre todos los días desde las 6:30 de la mañana y cierra cerca de la medianoche, así que funciona igual para el café temprano antes del trabajo que para la última parada después de cenar en Coyoacán. Los domingos a media mañana es cuando más gente hay.
La sucursal original está en la esquina de Cuauhtémoc y Allende, en la colonia Del Carmen, a unas cuadras del Jardín Centenario y del mercado de Coyoacán. Desde el Metro Coyoacán, de la Línea 3, son unos veinte minutos caminando. Es buen punto de partida para recorrer el centro del barrio, el Museo Frida Kahlo o el Museo Nacional de Culturas Populares, todos a poca distancia.