📍 Seminario 8, Centro Histórico, CDMX
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Un hallazgo accidental de trabajadores de la CFE en 1978, que toparon con el monolito de Coyolxauhqui, destapó lo que hoy es una de las visitas obligadas del Centro Histórico. El museo se construyó sobre las ruinas del recinto sagrado de Tenochtitlan, justo a un lado de la Catedral, y reúne miles de piezas rescatadas en las excavaciones arqueológicas de la zona: esculturas, ofrendas y restos que estuvieron enterrados bajo la ciudad durante siglos. Lo interesante es que no es solo un museo con vitrinas, sino que puedes recorrer la zona arqueológica misma y ver los cimientos del templo original a cielo abierto. Si eres nacional o resides en México, hay entrada libre los domingos, así que aprovecha para conocerlo sin gastar. Es de esas paradas que le dan otra dimensión a caminar por el Zócalo.