
De la Alameda al balazo de Pancho Villa marcado en el techo de una cantina: un recorrido a pie por el corazón de la ciudad.
9 min de lectura · 7 paradas
El Centro Histórico se recorre mejor de mañana a noche, sin subirte a un coche: cultura antes del calor, comida a mediodía, y cantinas con historia cuando ya oscureció. Esto es lo que hay que saber de cada parada antes de salir.
Arranca aquí temprano, antes de las 9 de la mañana si puedes: el parque se llena rápido y a esa hora todavía tiene banquetas despejadas para caminar entre las fuentes sin esquivar gente. Cruzando la avenida, a un costado, ya está el Palacio de Bellas Artes — la ventaja de empezar por la Alameda es que llegas a la fila del palacio de las primeras, antes de que se forme.
Ver Alameda Central →La taquilla abre de lunes a sábado de 11 a 6 de la tarde, y domingos desde las 8 de la mañana; si hay función, se extiende hasta agotar boletos de la última. Ahí tienen temporada la Compañía Nacional de Danza, la Ópera de Bellas Artes y la Orquesta Sinfónica Nacional — vale la pena checar la cartelera antes de ir, por si tu visita coincide con una función. Arriba de las escaleras, además de Rivera, Orozco y Siqueiros, hay murales de Tamayo, Roberto Montenegro y Jorge González Camarena, menos fotografiados pero igual de buenos.
Ver Palacio de Bellas Artes →El precio por taco va de 13 a 25 pesos, el suadero entre los más baratos. Si quieres evitar la fila que dejó la fama de Anthony Bourdain, ve justo después del mediodía entre semana — las horas de más gente son la noche. Y si prefieres el sabor en su punto, pide el suadero al final de la tarde: para entonces la carne ya llevó horas confitándose en su propia grasa.
Ver Los Cocuyos →Abre desayunos de 9 a 12 y comida/cena de 1 a 11 de la noche, los siete días. Del menú, los chiles en nogada, el mole negro oaxaqueño y los panuchos de cochinita son los platillos que más se repiten en las recomendaciones. Reserva si vas en fin de semana — el patio colonial no es grande y se llena rápido a la hora de la comida.
Ver Azul Histórico →En 2026 el museo cumple 20 años, y lo está festejando con exposiciones fuertes: primero una retrospectiva de Elena Poniatowska con fotografías y documentos nunca antes vistos, y en noviembre una muestra conmemorativa con piezas inéditas de las más de 20,000 que tiene la colección. Como las exposiciones rotan seguido, vale la pena checar qué está montado antes de ir — el hilo conductor siempre es la mirada de Monsiváis sobre la cultura popular mexicana.
Ver Museo del Estanquillo →Abre de lunes a sábado de 1 de la tarde a 12 de la noche, domingos solo hasta las 6. La recomendación clásica es un tequila con una botana de cortesía, aunque también hay comida de cantina completa —tacos, tortas, caldos— a precios más accesibles que el resto del Centro. Y no dejes de preguntarle al mesero por el agujero de bala en el techo: la respuesta siempre incluye la versión completa de la noche de Pancho Villa.
Ver La Ópera Bar →El cover cambia según el día: 200 pesos miércoles y jueves, 350 viernes y sábado, con música en vivo a partir de las 9 de la noche. Por la capacidad reducida del sótano, conviene reservar con anticipación — el consumo promedio, cover incluido, ronda los 600 pesos por persona. Si el presupuesto es lo primero, miércoles o jueves salen más baratos sin perderse la calidad del cartel.
Ver Zinco Jazz Club →





