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Los mejores bares para salir de copas

Del bar número uno del mundo a la mezcalería escondida en un sótano: la coctelería más premiada de la ciudad.

5 min de lectura · 5 lugares

Coctel con rodaja de naranja y canela

De Handshake, nombrado el mejor bar del mundo por The World's 50 Best Bars en 2024, a Bósforo, la mezcalería en penumbra que casi nadie encuentra a la primera: esta selección cubre la coctelería más premiada de la ciudad sin quedarse solo en los nombres obvios.

Handshake: el Old Fashioned que tarda 48 horas en prepararse

El Butter Mushroom Old Fashioned es de los cocteles insignia de la casa: bourbon, mantequilla clarificada y champiñón, con notas saladas poco comunes en un trago dulce. Es el tipo de coctel que resume el estilo de Eric Van Beek, director de bebidas del lugar: procesos de hasta 48 horas en el laboratorio propio del bar antes de que un trago llegue a la mesa. No es coctelería para tomar rápido, es coctelería para ver de cerca por qué The World's 50 Best Bars lo puso en el número 1 en 2024.

Ver Handshake Speakeasy

Limantour: el nombre es una burla a un secretario de Hacienda

El bar lleva el nombre de José Yves Limantour, secretario de Hacienda durante el Porfiriato que impuso el primer gravamen al alcohol en México, y se eligió como broma histórica, no como homenaje. Lo fundó Benjamín Padrón Novoa en 2011, después de un viaje por bares de Londres, y desde entonces ha estado diez años consecutivos en The World's 50 Best Bars, además de ganar el premio a Mejor Equipo de Bar del Mundo. El segundo piso es terraza y el único espacio del lugar donde se permite fumar.

Ver Licorería Limantour

Baltra: vitrinas con "hallazgos" de la expedición de Darwin

El nombre viene de una isla volcánica de las Galápagos que Darwin visitó en su viaje de 1835, y la decoración sigue el guion al pie de la letra: papel tapiz victoriano, grabados de aves y especies marinas, y vitrinas con réplicas de hallazgos de expedición, cráneos, conchas, insectos disecados, como si fuera el estudio de un naturalista del siglo XIX. Abrió en 2015, del mismo equipo detrás de Limantour, y la genealogía se nota más en la calidad de la barra que en el ambiente, notablemente distinto al de su hermano mayor.

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Bósforo: la primera mezcalería de la CDMX, con aire de farmacia antigua

Abrió en 2005 como la primera mezcalería de la ciudad, cuando el mezcal todavía no era la moda que es hoy, y el espacio imita una farmacia de los años 50: frascos, luz tenue, entrepiso de madera. Entre las casi 40 etiquetas en rotación aparece de vez en cuando mezcal Tobalá hecho de agave silvestre, uno de los más difíciles de conseguir por lo lento que tarda en madurar la planta. Fue de los primeros lugares en tratar al mezcal como algo para degustar despacio, no para hacer caballito y ya.

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Zinco: dentro hay un bar de cocteles escondido, El Q4rto

Aunque el club es sobre todo jazz en vivo, adentro hay un segundo espacio, El Q4rto, un sound room dedicado a la coctelería de autor con tragos creados por Isaac Hoffmann, como el Not Fasioned (fat wash de mantequilla de chocolate y mezcal) o un Palomo con piña tatemada. Es la parte de Zinco que casi nadie busca a propósito, pensada para quien quiere algo más elaborado que la barra clásica del club mientras suena la música.

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