
📍 Arkansas 38, esq. Nebraska, Nápoles, Benito Juárez, 03810 CDMX
Ver más planes en Nápoles →Nagaoka es un restaurante japonés familiar en la colonia Nápoles que abrió en 1985 y se volvió punto de reunión de la comunidad japonesa de la ciudad. No es un lugar de sushi de moda, sino de comida casera japonesa: donburi, udon y soba, tempura, katsu, pescados a la sal y ollas calientes. La casa tiene dos pisos divididos en salones pequeños con puertas corredizas y grabados japoneses. Vale la pena si quieres comer platos que rara vez aparecen en otros restaurantes de la ciudad, a precios razonables.
El wateishoku ($495) es la mejor forma de probar varias cosas: es una comida completa con sunomono de mariscos, sashimi, filete de cerdo empanizado, tempura de verduras, arroz, sopa miso y postre. Si prefieres un solo plato, los donburi rondan los $270: katsudon (cerdo empanizado con huevo), oyakodon (pollo y huevo) o gyudon (res). El curry japonés con katsu cuesta $296.
Entre las entradas hay gyoza ($179 las seis), edamame ($85), tamagoyaki ($109) y chawanmushi, un flan salado al vapor ($133). Para los más clásicos, el natto ($96) y el yamakake con camote de montaña rallado. El sashimi mixto cuesta $385.
La cocina hace muy bien los platos fritos: kushiage (brochetas empanizadas) de camarón, queso o plátano macho, ebi furai de camarón ($299), tonkatsu y chicken katsu ($259 cada uno). Si quieres algo a la parrilla, hay saba shioyaki (macarela a la sal, $329), salmón teriyaki ($309) y rib eye teriyaki ($305). El yakitori tarda unos quince minutos en salir, así que pídelo al principio.
Abre de martes a sábado de 13:00 a 22:30 y el domingo de 13:00 a 19:30. Cierra los lunes. Aceptan efectivo y tarjetas Visa, Mastercard y American Express, y también puedes pedir para recoger o a domicilio desde su sitio. El teléfono es 55 5543 9530.
Está en la esquina de Arkansas y Nebraska, a pocas cuadras del World Trade Center. La estación Poliforum del Metrobús Línea 1, sobre Insurgentes, es la más cercana.
Es para quien ya conoce el sushi y quiere probar la cocina diaria de Japón, para comidas familiares tranquilas o para un antojo de udon en día lluvioso. El ambiente es sencillo y silencioso, más de comedor de barrio que de restaurante de moda.